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Tenemos nuevos sabores de jugo, entre ellos los de pera, melón y ananá.
Las galaxias vienen en toda clase de deliciosos sabores.
La lengua puede detectar 5 sabores: Dulce, salado, amargo, ácido y el umami.
Sin dudas los tres sabores de helado más populares son: el de vainilla, el de chocolate y el de fresa.
Me apetece comer una copa de helado de tres sabores.
Los sabores dulzones dan sed.
La comida tailandesa se caracteriza por mezclar muchos sabores aparentemente contardictorios.
A mí los sorbetes me gustan de todos los sabores.
Llegué a Mérida con el sol abrazándome y una brisa cálida que invitaba a perderse en sus calles. La ciudad, conocida como la "Ciudad Blanca", brilla por su mezcla de historia, cultura y sabores únicos. Mi primera parada fue el Gran Museo del Mundo Maya, un lugar impresionante donde la historia y la modernidad se entrelazan. Recorriendo sus salas, pude admirar piezas arqueológicas que cuentan la vida, las creencias y la grandeza de la civilización maya. Me quedé maravillado con los murales y las explicaciones detalladas que hacen vivo el pasado antiguo de esta región. Después de esta experiencia cultural, el antojo me llevó a buscar los dulces típicos de la ciudad. En un mercado local, me encontré con una gran variedad de alfajores de sabores inimaginables: desde el tradicional dulce de leche hasta sabores con frutas tropicales y hasta con chocolate amargo. Compré algunos para probar y también para regalar; son un verdadero deleite que refleja la dulzura y el cariño de Mérida.
La mejor manera de conocer Mérida es caminando, y así lo hice. Sus calles amplias y limpias, sus edificios coloniales con fachadas blancas y coloridas, y el bullicio amable de su gente me hicieron sentir en casa. En cada esquina hay una historia, un aroma a comida tradicional o una música que hace bailar el alma. Caminando por la Plaza Grande, admiré la catedral y los edificios que la rodean, luego me perdí por callecitas menos turísticas donde las conversaciones en maya y español se mezclan en el aire. Al caer la tarde, me senté en un café y contemplé el atardecer dorado que pinta de magia a Mérida. Esta ciudad es un tesoro que invita a regresar una y otra vez, con su historia viva, sus sabores irresistibles y su gente acogedora.
Conviene marinar el pescado al menos un día antes para que los ingredientes y sus sabores se combinen adecuadamente.